Hace tiempo, o desde siempre, trabajo cerca del margen, de la pobreza. Es mi imán inconsciente. He llegado a muchos lugares antes de haberlos imaginado. He conversado con personajes que me parecen por completo extraños, por mucho que me empeñe las palabras no llenan el abismo entre ellos y yo. Nacimos en la misma ciudad pero nuestras historias sólo pueden tocarse con violencia, por más que no medie un golpe o un grito hay algo perverso en la mera existencia de vidas tan distintas. Cuando mi infancia era solitaria y apenas un poco deslucida, él, por ejemplo, era un niño al que levantaban a punta de golpes e insultos a las 5 de la mañana para que fuera a trabajar y aquel otro, un niño al que su madre le dijo a los 10 años que se fuera de la casa porque le estorbaba para ser feliz con su nueva pareja. Está también ella, la mujer de mi edad que a los 13 años “decidió” irse a vivir con un hombre 20 años mayor que ella quien, de vez en cuando, la golpeaba hasta hacerla sangrar ¿De dónde viene todo esto? ¿Cómo podría ser explicado? ¿Para qué?