jueves, 30 de julio de 2015

Captions

At first there is perfection
and then there is a peach
later there was a song and joy
and clap claps in the room
So alive found me the eve
And the night
The night?
It-was justpink

lunes, 20 de julio de 2015

Las rodillas

Es un excelente día para fotografiarse las rodillas y hablar sobre ellas, metafórica y literalmente. A mí me gustan y creo que el mundo ha sido poco justo con ellas porque, por ejemplo, a lo largo de mi vida me han dicho que tengo pies, ojos, piernas y cara bonita, eso por no mencionar los elogios que han recibido mis tetas y mi trasero, pero nunca me han chuleado las rodillas y sé muy bien que sienten una pizca de rencor, por eso me duelen cuando hace frío. Hasta mi nariz y mis orejas han sido lengüeteadas más a menudo que mis rodillas, a pesar de que es ganchuda la primera y son  grandes las segundas. Y ¿por qué? A ver, cuéntenme qué nombre recibe el fetichismo dirigido a las rodillas y cuántas páginas de internet están dedicadas a festejarlo. Debe haber. No puedo ser yo la única persona en el mundo con unas rodillas anhelantes.Y no hablo sólo de sexo, ya sabemos que allí sólo se recuerdan las rodillas cuando se practica la posición llamada de a perrito...bueno ¿a quién engaño? Sí hablo sólo de sexo.

Lunes senuL

Hoy es un lunes de esos en los que se retratan sombras en Italia. Un lunes para escaparse y para hacer todo al revés. Ya sabes: llorar  echando las lágrimas para adentro, carcajearte silenciosamente  y subir las escaleras parada de manos. Usar ropa interior de hombre en lugar de tus vistosos calzones rojos. Desayunar un discreto helado de diez pesos y esperar bailando tecno. Mentarle la madre a tu jefe inmediato en vez de contestarle "por supuesto". 
Es lunes, sí, pero en sentido contrario. Siéntate con las piernas abiertas, que el cunilingus del lunes anda suelto.

sábado, 11 de julio de 2015

Alison

Si pudiera hablar contigo te diría, tal como te hablaba de mi vida de vez en cuando por las mañanas, que hoy me siento muy triste, que siento una explosión muy gris en mi cabeza al pensar en tu muerte. De verdad se me llenan los ojos de lágrimas al imaginar que voy a volver al CAT y atravesaré el pasillo para ver tu oficina vacía y no escuchar tu familiar "buenos días" porque casi siempre estaba la puerta abierta y podíamos verte y a veces escucharte trabajar.
Trabajar contigo fue un placer. Siempre serás para mí como una bisagra con el mundo. Era fascinante conversar contigo porque además del trabajo siempre tratabas cosas personales, compartías tu historia, tus experiencias y tus conocimientos de manera generosa, al menos para conmigo. Tus anécdotas jamás se repetían y siempre eran interesantes. Eras una mujer inteligente y divertida, tu sentido del humor era muy particular y ningún inglés mejor que el tuyo para decir las groserías mexicanas. Tu tono de voz me resuena en la cabeza y me vibra loca y amigablemente. Sí te ví enojada algunas veces pero lo que prevalece nítido en mi memoria es cómo te sabías los nombres de mis hijos y conocías mi historia familiar. Hasta llegué a comentarte de pasada cuando tenía problemas con mi marido. Fue un privilegio haber podido aprender de ti y estar segura de que una no tiene que ser perfecta para hacer algo bueno en el mundo. Recuerdo cuando fuiste a mi baby shower y te presente ante mi familia como mi jefa y con gran humildad les dijiste, no, soy su colega. Por supuesto que no, fue un gran honor haber trabajado bajo tu dirección. Tu vida enseña no solamente que los sueños se pueden conquistar, sino que se puede lograr que trasciendan: que de una intención se puede lograr una gran obra, un legado concreto. Algo que deje prueba fehaciente de que hemos pasado por este mundo. Y tu vida deja una huella enorme, bien delineada, profunda y luminosa en muchas vidas, de muchas maneras. A muchos niveles enseñaste cosas a través de JUCONI porque te entregabas a este proyecto con pasión, convencida y abierta. También estabas dispuesta a aprender y eso hizo de ti una gran persona. Una persona muy cabrona en el mejor sentido de la palabra. Estoy segura de que entenderías los que quiero decir.
A estas horas muchas personas en diferentes partes del mundo se encuentran ensombrecidas por tu partida. No quiero decir muerte, porque muerte me remite a un final, a algo seco, incoloro, inexistente. Eso no te pasó a ti. Porque vas a seguir presente en la vida de mucha gente, te vamos a recordar porque nos enseñaste, porque nos compartiste cosas y fuiste una persona genuina. Todos los proyectos que defendiste tienen ya un anclaje material, tu obra ha trascendido la finitud de tu vida. 
Dejas una lección grande y buena. Lamentamos tu muerte de una manera rocosa, como un golpe. Eso es un hecho, pero eso no es lo mas importante porque la tristeza y el dolor que sentimos hoy se nos van a quitar. Ese dicho de que el tiempo lo cura todo, aunque sea un lugar común es verdadero. O a lo mejor es verdadero porque es un lugar común. viéndolo así nuestro dolor es intrascendente, un reflejo, una situación corriente y ordinaria. Ante una persona como tú, Alison, eso no basta. La sola lamentación está bien para la muerte de alguien que conociste de lejos. Se vale llorar hasta un poco por la muerte del vecino al que nunca le hablabas. 
Los que tuvimos la gran oportunidad de conocer a Alison sabemos no será suficiente con lamentar su muerte. Sabemos que lo único decoroso por hacer es celebrar su vida.

domingo, 5 de julio de 2015

Vecina



Uso corbata, escucho jazz y me encanta el futbol. Llevo casado diez años y en los últimos dos he hecho el amor como seis veces. Mi mujer y yo estamos más que aburridos uno del otro, pero tratamos de llevarnos bien porque tenemos tres hijos. Somos unos enfermos, pues.
No hablo casi con mis vecinos, la verdad ni los conozco. Sí veo sus caras en el ascensor y les digo buenos días o buenas noches, pero no los conozco.
Hace unos meses se mudó una joven española delgada y más bien desgarbada. La conocí porque coincidimos en la minúscula área para fumar del edificio: un patio de cinco metros por cinco metros con cuatro bancas, tres árboles chaparros y una fuente en el centro. Ella y yo tenemos la costumbre de salir  alrededor de las diez de la noche y a menudo se nos une un señor a quien nunca le he preguntado su nombre pero que me cae muy bien.
A veces no llegamos más allá del buenas noches y cada quien se concentra en lo que hay en su propia cabeza. Otras veces, generalmente los viernes, llegamos más tarde, después de haber estado con nuestros amigos en algun bar y nos sentimos más despejados, entonces charlamos más tiempo y nos contamos cosas. Así supe que ella se llama Carola, que trabaja como profesora invitada en la Facultad de historia pero que todo allí le parece arcaico y que no soporta tener que recibir órdenes de gilipollas. Del señor sé que a su esposa le resulta repulsivo el olor a cigarro y que para que puedan tener relaciones sexuales le exige una semana de purificación, o desintoxicación, como se escuche menos perverso.
Todo iba en calma, yo, anodino como me he vuelto con los años, no experimentaba por Carola ninguna atracción. Hasta esa  noche de viernes en la que llegó alterada y más ebria que de ordinario. Venía despeinada como siempre, pero llevaba  zapatillas de tacón muy alto y un vestido negro, un poco más arriba de la rodilla, holgado y con un gran escote. Nunca la había visto así. Tiene las piernas  flacas y esa vez  se le veían demasiado  frágiles. Me parecieron sexys por eso mismo. Apenas la vi llegar, me apeteció tenderla en una cama, penetrarla y arrancarle las piernas.
Ella me saludó y después se soltó a hablarme al mismo tiempo que me obviaba.
Había discutido por fin con la directora de su unidad en la cena que siguió a un examen profesional. Acaloradamente, hubo ofensas personales y todo lo fuera de lugar que yo me pudiera imaginar. Después del pleito Carola se metió a un bar y desde allí llamó a un profesor con el que había salido una vez, pero que luego se dedicó a evitar porque no soportaba su elevada dosis presunción. El caso es que ya borracha se le ocurrió repasar sus contactos de whatssapp, lo vio en linea y le mandó un mensaje. A la media hora el esnob apareció, Carola necesitaba un poco de sexo para procesar su rabia.
Le contó al pendejo de Rodrigo -así lo llamó durante casi todo su monólogo- lo ocurrido en la cena y otras cosas nefastas y le pidió, sí, ella le pidió, que la llevara a un lugar donde pudiera relajarse y fumarse un toque.
Fueron a un buen motel: espejo en el techo, jacuzzi, ducha de cristal. Después de la mota encendieron la tele y encontraron una pornografía que a Carola le resultó inspiradora. Pero no, no  fue posible salvar  la noche.
- ¡Una cosa asquerosa y aburrida! Ni siquiera me agarró las tetas- Dijo amargamente y, asumiendo que yo era de palo, se sacó los pechos  para mostrarme lo ofendidos que se encontraban. Y yo ahí, sentadito en la banca, con sus piernas todavía en las manos y sus tetas  en la cara. Se me cayó el cigarro. Ella siguió contándome con gran irritación que el tipo se dedicó a babearle el cuello y a tallarle la vulva como si estuviera tallando calcetines en el lavadero, que tenía el pene pequeño  y que había comenzado a sudar como marrano casi de inmediato.
En fin, terminó tirándolo de la cama porque no entendió por las buenas. Aplicó unos pocos golpes del karate que había estudiado en su niñez, le pegó en la cabeza con uno de sus tacones, le dijo que cogía peor que un chaval de quince años y que no se imaginara ni por un momento que su pinche y puto pito de jengibre iba a estar adentro de ella nunca. Se vistió y tomó un taxi.
Suspiró, se guardó las tetas y se puso a fumar. Recuperó un poco la compostura y hubo silencio. Después de maldecir al pene de jengibre por veinteaba ocasión soltó en llanto. Volvió a pensar en que podía quedar desempleada y en que no tenía ahorros. Se le ocurrió una brillante idea y la escupió, así, entre sollozos y libremente, como si yo fuera un eunuco:
-Me voy a operar las tetas para conseguirme un cabrón muy rico y voy a tener buen sexo. Al jardinero y al chofer me los voy a coger aunque no quieran. También  haré obras de caridad: a los inválidos y a los pobres se las voy a mamar gratis.  A los aburridos y a los tontos no. A esos ni madres.
Encendí un nuevo cigarro y crucé y descrucé las piernas.

The other side of rainbow Gogol Bordello

jueves, 2 de julio de 2015

Leer en voz alta


Yo no escribo desde la certeza sino desde la duda. No me interesan los hallazgos sino el proceso en el que se intentan. Escribo sobre la gente que enfrenta la vida como un juego de avances y retrocesos. Quienes crean que vivir es ir hacia adelante y hacia arriba no van a encontrarse conmigo. Yo estoy irresuelta y en eso soy definitiva. Al diablo la maquinaria, soy todo lo que tengo que ser, pero soy más y  tengo que encontrar la poesía en alguna parte. O en todas, nada más porque me da la gana.
La vida es un pájaro de alas enormes que se desangra mientras vuela y a quien quiera de la vida sólo la miel y las hojuelas no lo entiendo. De la vida yo lo quiero todo con tal de que me llegue en libertad: las lágrimas, el lodo, los orgasmos, el baile, el cielo y los zancudos. Mi meta es que las personas sientan algo cuando lean lo que escribo. Si logro que alguien se ría, se preocupe o se inquiete con mis historias, entonces me hago humana. Siento que estoy contribuyendo a darle sentido al mundo y por lo tanto a mi misma. A mí lo que me gusta es escribir. Es así como hablo. Es así cuando soy.
Quiero escribir para quienes han andado a rastras por la mañana, llegan a Júpiter por la tarde y en la noche se comen un pan y  fornican rabiosamente.