domingo, 22 de octubre de 2017

Cinco AM

Había dormido apenas unas tres horas cuando se despertó. Sus ojos se abrieron a una oscuridad conocida y no. Estaba en el mismo lugar de siempre, pero sola. Los niños dormían con su papá en otra habitación, en otra casa, en una madrugada diferente a la suya por primera vez en ocho años. Ella sintió miedo. Tenía ese habitual vacío en el estómago, pero también sentía huecos en la parte interna de los muslos, en el pecho y en la garganta.
-¿Qué me pasa?- pensó, y lucho desesperadamente por descansar. Sin éxito.