Confiamos en las manos sin razón para hacerlo.
Creemos que son nuestras y que nos pertenecen
sólo porque las tenemos pegadas a los brazos
por ese simple hecho
Pero ellas son extrañas
Si habitaran solas en rincones oscuros, nos provocarían miedo
Si volaran por el aire a las seis de la tarde de regreso a sus nidos
nos producirían una mezcla de asombro con envidia
Si fueran diminutas y anduvieran corriendo en grupo
podrían hacernos cosquillas
o darnos el impulso de aplastarlas usando un matamoscas
Si fueran más grandes que nosotros las encerraríamos en jaulas
Pero no
Tienen el tamaño perfecto y andan con nosotros
parecen domésticas
¿será que les da el aire con frecuencia?
¿será que las conmueven nuestras lágrimas?
¿o que se encariñan con nuestra fragilidad cuando nos alimentan o nos limpian?
Misterio para mí
¿Por qué no me traicionan estas manos? ¿Por qué no me abandonan?
Aunque no por completo, creo en las historias que me cuentan
después de todo, no son pies
Los pies ejecutan su voluntad sin miramientos
Son animales ciegos y sabios, conectados con el pulso onírico del suelo
Si estuvieran puestos al final de los brazos
(terminar esta frase resultaría un dispendio de palabras)
jueves, 19 de febrero de 2015
martes, 17 de febrero de 2015
Anuncio: Laboratorio de escritura colectiva
Laboratorio de escritura colectiva
Este laboratorio tiene por objetivo que los participantes exploren sus capacidades de creación construyendo una voz grupal. Además de alentar la práctica de la escritura a través de ejercicios específicos que permitan el descubrimiento y la puesta en práctica de habilidades individuales, esta experiencia busca fortalecer el sentido de comunidad y la empatía entre los asistentes para generar una producción única en la que el autor sea, genuinamente, un colectivo.
Imparte: Elsa Herrera Bautista
Jueves de 18:00 a 20:00 horas
Inicia: 26 de febrero
Termina: 21 de mayo
viernes, 13 de febrero de 2015
Un viernes extraordinario
Hace mucho que no atravesaba un viernes como este: con mucha basura en las banquetas y demasiados objetos a la venta en un caos de baratijas rosas, abigarradas entre el smog y colgadas del ruido.
Oí sus voces y reconocí un grupo de narices deformadas por nacer y crecer en contextos malolientes, cerca estaban, por supuesto, los pares de ojos avidriados y las orejas carcomidas, vociferantes, enojadas. Además vi un número excesivo de niñas prostituidas: una sola.
Oí sus voces y reconocí un grupo de narices deformadas por nacer y crecer en contextos malolientes, cerca estaban, por supuesto, los pares de ojos avidriados y las orejas carcomidas, vociferantes, enojadas. Además vi un número excesivo de niñas prostituidas: una sola.
Disculpen si vomito verde y rojo o si me hacen una broma y les pongo en las manos un juego de lombrices. Es que de momento todo lo encuentro repulsivo.
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