Estoy casi dormida frente a mi computadora y en mi oficina. Casi dormida y mi cabeza es de plomo, qué lentos pasan los minutos en esta condición. No puedo concentrarme y quisiera saltar por la ventana y flotar. No hallo cómo aparentar que estoy haciendo algo distinto de intentar, con gran esfuerzo, permanecer despierta frente al monitor sin hundirme en mi asiento. Quisiera hacerme invisible y dormir debajo de este escritorio, sobre la alfombra verde, que debe ser lo más cómodo del mundo a esta hora.
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