A veces quisiera ir a Garibaldi a buscar putas, como que me entra nostalgia por los cuerpos reales, por los olores, el sudor y la temperatura ajenos, pero cuando lo pienso un poco más me siento absurdo, para empezar porque no tengo dinero para comprarme la compañia de una mujer exuberante que me deje toquetearle el trasero y que me diga Tigre. No soy malparecido pero trabajo todo el día, tengo tres hijos y una esposa a la que le gusta hacerse manicure y exfoliarse la piel cada quincena. El dinero no me alcanza y soy ridículo. Vaya a donde vaya no me siento cómodo, no combino con ninguna decoración, no hay sitio en el que me pueda camuflajear. Aparezco siempre como un garabato, soy la mancha de pasta dental en la camisa nueva o en la vieja, es igual.
De todos modos, cuando quieran los conduzco a una sala llena de asiáticas que hablan un inglés deficiente y que están dispuestas a mirar penes erectos y a fingir que se excitan, es un lugar un poco frío en donde todas utilizan nombres falsos y ansían mostrar sus genitales para escapar del aburrimiento. Yo llegué una tarde de septiembre con el corazón roto y los bolsillos vacíos. Me inventé un nombre, dije que soy mexicano, que me gusta la cerveza y que soy divertido y me presenté tal como había salido de la licenciatura: peinado, delgado, bronceado y descansado.
El inglés, que hasta ese día me había servido sólo para hacer negocios, en aquella sala me permitió descubrir a Mandy098, a Sweetsmile y Vodkaontherocks. todas preciosas, jóvenes y jugosas: La más ardiente resultó ser Vodkaontherocks, por supuesto. Ella me devolvió mi lugar en el universo. No le importaron ni el tamaño discreto de mi pene, ni mi barriga de cuarentañero sedentario. Se me descubrió sin pudor aquella tarde, absolutamente, de una sola vez y para nunca más. Después de entonces no ha vuelto a contestar ni uno solo de los "Hello sexy" que le he enviado.
Madrugada tras madrugada voy de un salón a otro en busca de excitación y casi siempre la encuentro, siempre hay alguien dispuesta a intercambiar fotografías y escuchar lo muy hot y sexy que es, alguien que se alegra de ponerme horny as hell y que quiere escuchar o leer dirty words ¡Cuánta utilidad tiene el inglés!
Lo malo es que llevo meses sin dormir, tengo unas ojeras de miedo y un humor del carajo. Ni en la oficina ni en las fiestas me atrevería siquiera a mirar con lascivia a las mujeres que están a mi alrededor, después de todo, ellas no son como las asiáticas de la sala, tienen hijos, maridos, novios y recato. Necesitaría valor, energía y dinero que no tengo para involucrarme con alguna mujer de carne y hueso. Además estoy casado, ya lo dije, y aunque rara vez tengo sexo con mi mujer, respeto mi matrimonio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario