lunes, 25 de julio de 2016

Loca iaiaiaiaiaiaaia

Después de reflexiones intensas y fugaces como estrellas, concluyo que mi mayor deseo es estar loca de remate. Es decir, quisiera ser muy capaz de mandar todo a la chingada sin remordimientos ni dudas y, sobre todo, sin drama alrededor.
¿Se acuerdan del personaje que hace Kevin Spacey en American beauty? Pues así. Me gustaría un día renunciar -con una cuantiosa liquidación- a mi vida tal como la conozco para descomplicarme. Trabajaría en un Toks  un par de días (¿existen los Toks todavía?) pero sólo porque me gusta el uniforme (era un uniforme verde agua ¿qué no?) y quiero probar mi paciencia con los clientes. Siento curiosidad por investigar si soy capaz de sonreír mientras lleno repetidamente  las tazas de café de personas que, a diferencia de mí,  tienen tiempo para aplastarse a conversar durante horas.
Después de mi experimento como mesera me iría a vivir al campo, siempre al campo. Aprendería sobre el cuidado de las vacas y tendría dos: una negra a la que llamaría Blanca y una blanca que se llamaría Negra.
También tendría un caballo de esos enormes. Sería café, para mí todos los caballos deberían ser cafés. Aprendería a montarlo y me iría con él al bosque todas las mañanas después de ordeñar a Negra y a Blanca. En lo profundo del bosque dedicaría horas enteras a mirar a mi caballo, no le pondría nombre y si alguien osara intentar ponerle alguno yo nunca volvería a hablar con esa persona.
Al mediodía regresaría al pueblo y pasaría a comprar tortillas y manzanas, manzanas y tortillas. No me importaría que nadie me visitara nunca. Tendría libros, lapiceros, hojas y pinturas. La sala de mi casa estaría llena de fotos de los ojos de mi caballo. Escribiría con plumones Sharpie por todos lados. Me escribiría recados en el rostro frente al espejo. Estaría loca y flaca y nunca me preocuparía por lo que los demás pensaran de mí.
Por las noches me acostaría a contemplar el cielo desde la azotea, allí tendría una tienda de campaña para meterme a dormir. Sería tonta y lista al mismo tiempo y eso a nadie le importaría. Absolutamente a nadie, ni a mí.

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