martes, 6 de septiembre de 2016

Jack



Por  cosas molestas e irrelaventes, tuve que esperar a un cerrajero en mi coche durante un par de horas. Tenía más sueño que hambre, pero antes de sucumbir y echarme a dormir como cualquiera, me fui a dar una vuelta por las redes sociales, también como cualquiera.
En instagram descubrí un retrato del joven (muy joven) Nicholson fumando en el agua. Esa imagen me hizo sentir totalmente infeliz, me sentí miserable por no haber estado en ese lugar y en ese momento. 
Quise, no, deseé intensamente  tener veinte años, el cabello muy corto y los ojos muy grandes. Quise llevar puesto un bikini anaranjado con amarillo y unas gafas oscuras, de esas enormes. En mi mente se preparó la escena: Una tarde en blanco y negro en la que él no distinguía más colores que los de mi bikini. 
Perdonen, pero tal como algunos hombres se excitan a la vista de grandes tetas y traseros inflados, a mí me excitan la cabeza del joven Jack y su mano sosteniendo un cigarro encendido mientras el resto de su cuerpo está sumergido en el agua. Me entusiasma imaginarlo bajo un sol que ya se apaga y entre la energía de unos besos que aceleran la sangre porque son inminentes.
No entraré en detalles, he sido calificada como una narradora torpe, diré nada más que, de esa foto, el principal misterio para mí son los dientes del muchacho.

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