Aunque las he deseado siempre, no podría vivir dos vidas si las tuviera. Estoy hecha para las raíces, aunque ansío los vuelos. Por eso soy una excelente soñadora y tengo dos cisnes enredados por el cuello ocultos en mi caja torácica: uno es azul, como la mayoría de la ropa que guardo en mis cajones; el otro es dorado, como el color que siempre quise utilizar en mis dibujos infantiles.
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