La otra noche soñé con él y desperté de buenas. No es que lo ande soñando a cada rato, pero a veces me pasa. El contenido del sueño es siempre semejante: Después de varios años volvemos a encontrarnos. Los escenarios varían y nunca están bien definidos. Nos hemos encontrado en paisajes de hielo, en autobuses de transporte urbano, en el campo y en el supermercado, hasta donde recuerdo. Él se ve igual que antes de cumplir veinte años y yo nunca luzco como soy en realidad, siempre estoy más delgada y llevo el cabello largo, sedoso y brillante, como de comercial de shampoo. Al saludo y la sorpresa le sigue una dulce alegría, producto de un cariño que ha estado guardado durante mucho tiempo. Él me explica que todo aquello fue una confusión, un malentendido, que se encuentra bien, es feliz y le da mucho gusto verme. Generalmente despierto de un buen humor que se conserva aun cuando sé que nunca podría volver a encontrarme con él porque se suicidó hace años, cuando yo era muy joven y estaba enamorada.
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